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¡Hola!

Mariana Diaz con una ardilla

Soy Mariana, nací en 1988 y el yoga llegó a mi vida antes de nacer; cuando mi mamá estaba embarazada tomó clases de yoga. El primer recuerdo que tengo de practicarlo es cuando tenía unos 10 años e iba a clases de yoga para niños con mi hermano, en una cabaña que estaba rodeada de naturaleza. Recuerdo que las clases eran muy divertidas; hacíamos posturas de animales y nos relajábamos. La sensación de paz y felicidad que me daban esas clases la tengo muy presente.

A los 14 años volví a retomar las clases, pero esta vez en un ashram; era la más pequeña y sentía que todos tenían 100 años jaja. La sala estaba encima de una pequeña colina rodeada de árboles, tenía mucha luz y las vistas eran espectaculares. Estas clases son las que marcaron un antes y un después en mi vida. Me ayudaron a procesar el tsunami de emociones que tenía en ese momento. Gracias a la inmensa paciencia del maestro, pude superar varios miedos.

Mariana y becerro
El yoga marcó un antes y un después en mi vida

Estas visitas regulares al ashram me empezaron a despertar mucha curiosidad por todo lo relacionado con el yoga, la dieta vegetariana que seguían, las meditaciones con gong que hacían los viernes después de la clase… Quería seguir el mismo estilo de vida y ser como ellos, pero era adolescente y todavía no estaba lista para dar el paso e ir contracorriente. En esa época lo consideraba un suicidio social; el yoga no era popular, jaja.

Mariana Diaz y Phungus Ipiranga

Siguen pasando los años y el yoga todavía está presente en mi vida. En las buenas y, sobre todo, en las malas. Es una práctica a la que siempre he recurrido cuando me he sentido sin rumbo, sin inspiración, con la energía por los suelos y con la mente nublada.

En el 2021 empiezo a formarme y a estudiar el yoga más a fondo. Actualmente, tengo más de 1,000 horas de formación en yoga y Ayurveda, y sumando. Esto me ha permitido enfocar mis clases de una manera más accesible y sencilla, manteniendo la esencia de la práctica para que cada persona encuentre su ritmo y su propio camino.

Jivashanti Yoga nace a partir de la idea de crear un espacio accesible e inclusivo de yoga, donde todas las personas, independientemente de su tipo de cuerpo, condición social, edad, género, etc., sean bienvenidas. En Jivashanti Yoga encontrarás clases online en donde podrás experimentar el yoga de manera segura, a tu propio ritmo. Además, también puedes disfrutar de los planes personalizados para tener una práctica 100% ajustada a lo que buscas.

Tener un espacio online me permite reducir gastos y ofrecer clases grupales de pago voluntario. Cada persona decide cuánto puede aportar; este pago no es obligatorio para acceder a las clases.

Logo de Jivashanti Yoga

Mi buzón siempre está abierto, así que cualquier duda que tengas o comentario que quieras compartir, puedes enviarme un WhatsApp, un email o un mensaje privado por Instagram

 

Espero verte pronto en la pantalla. ¡Gracias por acompañarme en este camino y compartir tu práctica conmigo!

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